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Supermarkets in Asia are Now Using Banana Leaves Instead of Plastic Packaging

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Fuente: nextshark.com

 

Markets in Vietnam have adopted an initiative from Thailand that makes use of banana leaves instead of plastic as a packaging alternative.

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Rimping supermarket in Chiangmai, Thailand earned praise on Facebook for coming up with the eco-friendly packaging after a local firm featured it on their page last week.

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The novel idea, which was an instant hit among netizens, soon caught the attention of Vietnamese supermarkets.

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Big supermarket chains in Vietnam, such as Lotte Mart, Saigon Co.op, and Big C,have all started to follow in the Thai store’s footsteps by experimenting with banana leaves as a packaging alternative in their stores as well.

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In an interview with VnExpress, a representative from the Lotte Mart chain shared that they are still in the testing phase but are planning to replace plastic with leaves nationwide very soon.

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Aside from wrapping vegetables and fruits, the grocery chain intends to also use the leaves for fresh meat products.

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Customers have since been applauding the effort.

“When I see vegetables wrapped in these beautiful banana leaves I’m more willing to buy in larger quantities,” a local customer named Hoa was quoted as saying. “I think this initiative will help locals be more aware of protecting the environment.”

image via Facebook/perfecthomes

According to VN Express, the use of the leaves as packaging is a welcome addition to the numerous other efforts establishments in Vietnam are experimenting with to reduce plastic waste.

Big C, for instance, already offers biodegradable bags made with corn powder in its stores.

With Vietnam ranking number four in the world for the most amount of plastic waste dumped into the ocean, such efforts are of the utmost importance.

A recent report highlighted the incredible amount of plastic waste generated by Vietnamese people, disposing of about 2,500 tons of plastic waste per day.

Image via Pixabay/Ben Kerckx

As a Vice report noted, banning or reducing single-use plastic bags in supermarkets is a growing trend in Asia.

Just recently, South Korea banned the use of disposable plastic bags, requiring supermarkets and other commercial establishments to provide recyclable containers to customers.

Singapore supermarkets have also been launching campaigns informing the public on the need to reduce plastic bag use. Meanwhile, Taiwanese shops have started charging for single-use plastic bags to discourage customers from using them.

Meanwhile, China has seen a 66% drop in plastic bag use in over a decade since banning the use of ultra-thin plastic bags in 2008.

Estudio muestra la tendencia de incendios en la Amazonia norte de Colombia

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FUENTE: SEMANA SOSTENIBLE

Una investigación del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (SINCHI) revela las áreas con mayor ocurrencia de incendios de vegetación en la Amazonia colombiana. El objetivo es que estos datos mejoren la prevención y control de los fuegos.

La Amazonia norte de Colombia es una de las zonas, entre todos los países que comparten el bioma, que más está viviendo los efectos de la deforestación. Esta región, que limita con los Andes y la Orinoquía, sufre una de las presiones más fuertes de transformación hacia pasturas con el objetivo de acaparar tierras donde el Estado históricamente no ha hecho presencia.

El incremento acelerado de la pérdida de bosque empezó hace tres años, en 2016, y su mayor pico fue en 2017 cuando la deforestación se ubicó en 214.744 hectáreas, de las cuales 144.147 se encontraban en la Amazonia. Se espera que la cifra oficial del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) para 2018 sea mucho mayor y la tendencia es que esta región seguirá presentando las tasas más altas del país.

Una de las estrategias frecuentemente empleadas para apoderarse del territorio amazónico son los incendios de vegetación. En un reciente estudio publicado en la revista Colombia Amazónicadel Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (SINCHI) se indica que el 12% del territorio amazónico colombiano tiene una alta ocurrencia de incendios y los departamentos más afectados son Guaviare, Caquetá y Putumayo, así como la zona sur de Vichada y Meta.

En estas zonas se registran más del 90% de los focos de calor cada año y el 95% del área total de cicatrices de quema —los parches de territorio donde se evidencia que hubo fuego previo—.

La quema de pasturas es común en las zonas previamente deforestadas. No se conoce el efecto en emisión de gases efecto invernadero. Foto: Jorge Contreras.
La quema de pasturas es común en las zonas previamente deforestadas. No se conoce el efecto en emisión de gases efecto invernadero. Foto: Jorge Contreras.

Norte de la Amazonía bajo fuego

El artículo ‘La Amazonia se quema: detección de áreas con mayor ocurrencia de incendios de vegetación como estrategia para la prevención y control’ revela el constante uso del fuego como práctica para la limpieza y el manejo de zonas agrícolas, la expansión de la ganadería y la tala y quema de bosques.

Para mostrar las zonas más afectadas, Uriel Murcia y Samuel Otavo, autores del reporte e investigadores del Instituto SINCHI, utilizaron dos variables: los focos de calor y las cicatrices de quema. Para las primeras se emplearon fotografías satelitales del sensor VIIRS del satélite Suomi-NPP de la NASA y la NOAA. En el caso de las cicatrices se utilizaron los reportes mensuales del Sistema de Monitoreo de Incendios de Vegetación de la Amazonía Colombiana del Instituto SINCHI durante 2017 y 2018.

Los resultados son alarmantes. Según el informe, en 2017 se registraron 22.327 focos de calor y para 2018 hubo un incremento del 43%, pasando a 38.950. Además, más del 90% de los focos de calor del país se detectaron en la Amazonía.

El estudio también indica que la mayoría de zonas con anomalías térmicas, muchas de las cuales terminan en incendios, se ubicaron en la parte norte de la región y esto “concuerda con la frontera agropecuaria y su expansión en los últimos años”. “Entre enero y marzo se pueden superar los 10.000 focos de calor, esto es una cifra muy alarmante que se concentra en determinadas zonas”, afirma Samuel Otavo.

Departamentos y zonas de baja, media y alta densidad de focos de calor entre 2016 y 2018 en la Amazonía colombiana. Mapa: Uriel Murcia y Samuel Otavo - SINCHI.
Departamentos y zonas de baja, media y alta densidad de focos de calor entre 2016 y 2018 en la Amazonía colombiana. Mapa: Uriel Murcia y Samuel Otavo – SINCHI.
Una carretera en medio de bosque quemado en la Amazonía colombiana. Foto: Jorge Contreras.
Una carretera en medio de bosque quemado en la Amazonía colombiana. Foto: Jorge Contreras.

Entre 2016 y 2018, el 59,2% de la región amazónica del departamento del Meta presentó alta densidad de focos de calor, así como el 25% de Putumayo, 21,7% de Caquetá y Guaviare, y el 16,6% de Vichada.

Los análisis del reporte no se quedan solo a nivel departamental sino que llaman la atención sobre los municipios más afectados por incendios. Por ejemplo, el 88,6% del territorio de Puerto Concordia tuvo una alta densidad de focos de calor durante el periodo analizado, le siguen La Macarena con 77,4% y Puerto Gaitán con 73,2%. Todos estos ubicados en el departamento de Meta.

Sobre Puerto Concordia, Uriel Murcia indica que parte de su territorio fueron sabanas naturales “y la gente acostumbra a que eso se quema”. Los terrenos perdidos en este municipio son muy importantes pues hacen parte de la franja de transición entre Amazonía y Orinoquía. “Tiene una parte de bosques en la Sierra de La Macarena que están siendo afectados. Hay que concientizar a los pobladores rurales de que no usen el fuego para preparar suelos”, dice el investigador.

Si bien estos son los casos más preocupantes, en otros departamentos hay municipios con altas anomalías térmicas que abarcaron entre el 40 y el 70% de sus tierras. En Putumayo se encuentran Puerto Guzmán y Puerto Caicedo, y en Caquetá, los municipios de Solita, Curillo, Montañita, Cartagena del Chairá y San Vicente del Caguán.

Distribución porcentual del área de cada municipio en las categorías de densidad baja, media y alta de focos de calor entre 2016 y 2018 en la Amazonía colombiana. Datos: Uriel Murcia y Samuel Otavo - SINCHI.
Distribución porcentual del área de cada municipio en las categorías de densidad baja, media y alta de focos de calor entre 2016 y 2018 en la Amazonía colombiana. Datos: Uriel Murcia y Samuel Otavo – SINCHI.

Meta es el departamento más aquejado, pues además de las poblaciones con más del 70% de su territorio con alta densidad de focos de calor, los municipios de Puerto Rico, Mapiripán, Mesetas y Uribe tuvieron entre el 40 y el 70% de sus tierras con alta ocurrencia de incendios entre 2016 y 2018.

Los investigadores también determinaron que las cicatrices de quema —rastro de quema sobre una superficie que ha sido afectada por el fuego— coinciden con las zonas de mayor densidad de focos de calor. “520.872 hectáreas de cicatrices de quema (95% del total) detectadas en el periodo analizado (marzo de 2017 a noviembre de 2018) se ubicaron en zonas con alta de densidad de focos de fuego […]. A partir de los resultados se logró estimar que, aproximadamente, 41.240 hectáreas afectadas por incendios de vegetación en 2017 reincidieron en el año 2018”, dice el informe.

 

Deforestación y fragmentación

Los incendios son una de las formas más utilizadas para avanzar con la deforestación. No solo porque destruyen bosques rápidamente, sino por la poca inversión económica realizada por el que decide “limpiar” el territorio.

Otavo asegura que el fuego destruye los servicios ecosistémicos de la Amazonía y también se genera un proceso de fragmentación del territorio que afecta a las especies directa o indirectamente. “Vemos posibles efectos negativos como la disminución de las poblaciones de ciertas especies, como el mono tití del Caquetá, descubierta hace poco y ya declarada En Peligro Crítico de extinción”. Este primate ha visto cómo su hábitat se ha convertido en suelo para ganadería extensiva y producción de cultivos ilícitos.

Imagen que refleja una cicatriz de quema. Foto: Jorge Contreras.
Imagen que refleja una cicatriz de quema. Foto: Jorge Contreras.

De igual manera, el informe advierte que las áreas con alta y media densidad de focos de calor pueden estar asociadas a fuertes procesos de deforestación, dondela pérdida y degradación de hábitat natural está cambiando la composición y estructura de las comunidades, alternando las condiciones óptimas para las especies e interrumpiendo diversos procesos ecosistémicos que no solo afectan la biodiversidad sino el bienestar humano.

Uriel Murcia destaca —además de la alta correlación entre focos de calor y cicatrices y focos de calor e incendios— que los fuegos se disparan en una época específica del año. “A partir de finales de diciembre y en enero se da la temporada de tala de bosque, esa madera se deja secar unos meses y por eso en enero y febrero (temporada seca en la Amazonía norte) se da el pico de incendios. Lo que se tumbó está suficientemente seco para quemarlo y luego, en el inicio de la época de lluvias, se aprovecha para sembrar pastos”, le dice a Mongabay Latam.

El investigador también es contundente en indicar que este fenómeno no es nuevo y es algo que se sabe desde hace muchos años. Según dice, luego de que los pastos se establecen, es costumbre que la gente use el fuego como una forma de renovación de las praderas. “Eso es cíclico, hace parte de ese modelo de ocupación y uso de la Amazonía y se viene dando incluso desde la década de los 60”.

Muchas especies están en peligro debido a la fragmentación de ecosistemas que generan los incendios. Foto: Jorge Contreras.
Muchas especies están en peligro debido a la fragmentación de ecosistemas que generan los incendios. Foto: Jorge Contreras.
Los investigadores aseguran que faltan más estudios sobre la biodiversidad que termina afectada por los incendios en la Amazonía colombiana. Foto: Jorge Contreras.
Los investigadores aseguran que faltan más estudios sobre la biodiversidad que termina afectada por los incendios en la Amazonía colombiana. Foto: Jorge Contreras.

Murcia y Otavo comentan que los fuegos en esta zona se relacionan principalmente con la quema de pasturas, pues es la manera más barata que tienen los ganaderos de renovar pastos que ya ha han sido afectados por algunos insectos plaga y que hacen que las vacas coman menos. Uno de los principales efectos colaterales de la quema de praderas es que muchas veces el incendio se sale de control y puede llegar al bosque. De acuerdo con los investigadores, esto ocurre con mucha frecuencia en zonas como la Sierra de La Macarena. “Aunque muchos ya han dejado estas prácticas, todavía se siguen dando”, anota Murcia.

Sin embargo, también aseguran que muchos fuegos tienen como objetivo deforestar para obtener nuevos terrenos. Es el mecanismo con el cual se apropian tierras del Estado para usos privados.

Más efectos: se necesita prevención

Los efectos del fuego no solo son devastadores para la vegetación y toda forma de vida superficial sino también para los suelos. Fuegos que alcanzan temperaturas de 600 o 700 grados centígrados —casi la temperatura que se necesita para convertir arcilla en ladrillo—compactan y afectan la estructura del suelo, causan erosión y eso termina por afectar procesos naturales de infiltración que se suman al efecto del pisoteo del ganado. “Como no hay infiltración de las lluvias, esa agua sale muy rápido hacia los drenajes principales, los ríos se desbordan porque también aumenta su sedimentación y por eso las inundaciones llegan más lejos y afectan más tierras”, dice Murcia.

Con base en lo anterior, se evidencia que los incendios generan una serie de efectos en cadena. Sin embargo, desde el Instituto SINCHI tienen disponibles los datos diarios y en tiempo real de los focos de calor en la Amazonia, así como los reportes mensuales de los incendios en los territorios. Esta información —que precisamente son los insumos del artículo científico publicado en la revista Colombia Amazónica— está disponible para todo público e incluso llega a través de diferentes medios a las organizaciones que deben vigilar y prestarle atención a esta problemática.

Evidencia de quema en la Amazonía colombiana. Foto: Jorge Contreras.
Evidencia de quema en la Amazonia colombiana. Foto: Jorge Contreras.
Incendio en Vista Hermosa, Meta, Colombia. Foto: Cortesía Instituto SINCHI.
Incendio en Vista Hermosa, Meta, Colombia. Foto: Cortesía Instituto SINCHI.

Llegados a este punto no sería extraño preguntarse: ¿por qué siguen ocurriendo incendios si estas conflagraciones se alertan oportunamente y además se conocen los principales meses de ocurrencia y las zonas históricamente más afectadas?

No hay una única respuesta. Los investigadores reconocen que el territorio es enorme y entrar a apagar todos los fuegos resultaría casi imposible. No obstante, aseguran que uno de los objetivos principales de su estudio es llamar la atención sobre la necesidad de fortalecer a las instituciones que están directamente involucradas con la gestión y prevención del riesgo de desastres, empezando por los cuerpos de bomberos, quienes son los primeros en atender las emergencias.

“Sería muy importante que toda la red de bomberos que atiende estos territorios sea fortalecida y generar unas redes de apoyo desde las comunidades”, comenta Murcia. A la par de esto, el investigador también menciona que se requiere un cambio en los métodos de preparación del suelo “y priorizar cuáles incendios deben ser atendidos porque está en riesgo la población o porque están en riesgo paisajes y ecosistemas estratégicos. Solo en febrero del año pasado hubo un pico de 30.000 focos de calor y era claro que se generarían incendios”.

Finalmente, el artículo recomienda que futuros estudios se centren en relacionar los efectos directos e indirectos de fragmentación por incendios con la pérdida potencial de biodiversidad en la Amazonía colombiana, como también calcular las emisiones de carbono producidas por incendios, discriminando por tipo de cobertura vegetal afectada. Además, «se recomienda la modelación de escenarios futuros, con el fin de mejorar las alertas tempranas de áreas afectadas por incendios de vegetación a partir de la información suministrada en el presente estudio y del diagnóstico de zonas con incidencia reiterativa de uso de fuego como práctica de manejo del suelo”, concluye el reporte.

El océano, el tercer pulmón de los humanos

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FUENTE: SEMANA SOSTENIBLE

Los océanos absorben alrededor de 30% de las emisiones de CO2 generadas por la actividad humana y más del 90% del calor adicional creado por estas emisiones, lo que evidencia la importancia que tiene para la preservación de la especie humana, pues mitiga los efectos del cambio climático.

El océano es una de las primeras víctimas del calentamiento y a la vez nos protege del CO2 absorbiéndolo, un papel vital que los expertos esperan que se empiece a tener en cuenta en las políticas climáticas.

«Tenemos una gran oportunidad en los próximos 18 meses de hacer algo por los océanos«, estima Dan Laffoley, de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Y no solo contra la contaminación de plásticos y la sobrepesca, protagonistas recurrentes de las campañas de protección de los mares.

2019 estará marcado por la publicación en septiembre de un informe especial del Panel Intergubernamental de la ONU sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) consagrado a los océanos.

Un informe seguramente «sombrío», prevé Lisa Speer, de la ONG estadounidense Natural Resources Defense Council, en vísperas de la Jornada Mundial del Océano, el 8 de junio.

El informe del IPCC de 2014 establecía una subida de como mucho un metro a fines de siglo respecto a 1986-2005. Pero un reciente estudio científico previó un aumento superior, incluso si la humanidad logra limitar el calentamiento a + 2º C, objetivo mínimo del Acuerdo de París.

Caballeros del apocalipsis

A este desafío mayor se suma lo que Dan Laffoley describe como los «cuatro jinetes del Apocalipsis»: el calentamiento de la superficie, el del océano en su conjunto, la aceleración de la acidificación y las «zonas muertas», donde el nivel insuficiente de oxígeno impide la vida marina.

«Los científicos estamos estupefactos ante la envergadura, la intensidad y la rapidez del cambio», según Laffoley.

Los océanos absorben alrededor de 30% de las emisiones de CO2 generadas por la actividad humana y más del 90% del calor adicional creado por estas emisiones, lo que limita las consecuencias para el hombre.

Pero al hacerlo, su superficie se calienta y se vuelve más ácida, un fenómeno con consecuencias nefastas para los corales.

«Hay un límite» a esta capacidad de absorción compartida con los bosques, advirtió recientemente Peter Thomson, enviado especial para el clima del secretario general de la ONU.

«Una de cada dos de nuestras respiraciones procede del oxígeno producido por el océano. Es hora de hacer cambios radicales», dijo.

Los defensores de los océanos esperan que la alerta que probablemente lanzará el IPCC en septiembre permita tomar conciencia de la relación inextricable entre el océano y el clima.


Una COP azul en Chile

En la misma línea, el presidente chileno Sebastián Piñera quiere que la 25º Conferencia de la ONU sobre el Clima (COP25) que su país presidirá en diciembre en Santiago pase a la historia como la «COP azul». Pero ¿cómo traducir esta voluntad política en actos?

Los países deben incluir «medidas relativas al océano en sus compromisos nacionales», afirma Raphaël Cuvelier, de la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco. 

Los países signatarios del Acuerdo de París deben preparar para 2020 una revisión de sus compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en el que podrían incluir dichas medidas, según Cuvelier. «Trabajar por la preservación y la valorización de los ecosistemas marinos es trabajar por el clima», sostiene.

Invertir la tendencia

Concretamente, científicos y ONG reclaman que se extienda rápidamente la red mundial de áreas marinas protegidas. Estas «pueden albergar de nuevo la vida en algunas zonas dentro de unas décadas (…) e invertir la tendencia. Podemos hacer frente a los cambios provocados por el cambio climático», asegura Callum Roberts, oceanógrafo de la Universidad de York.

Otros expertos subrayan la importancia del llamado «carbono azul», que designa la capacidad de absorber CO2 de algunos ecosistemas costeros, como los manglares.

Un diplomático participante en las conversaciones climáticas expresó que preservar estas áreas ricas en «carbono azul» era tan beneficioso para el clima como para la humanidad.

«Los manglares pueden proteger las costas de las tormentas y la subida del nivel del mar y a la vez, preservar la biodiversidad». «Es un potencial ganador-ganador-ganador», dijo.

Pereira puede ser el polo de sistemas solares fotovoltaicos

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FUENTE: ELTIEMPO.COM

El sistema instalado en la UTP es el primero de la ciudad, en la que hay identificados más usuarios.

El sistema solar fotovoltaico de la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP), que fue inaugurado la semana pasada, es solo la primera de estas infraestructuras que se construirán en la capital de Risaralda y que la consolidarán como el epicentro de estas tecnologías en Colombia.

Instalado por la Empresa de Energía de Pereira (Enerpereira) sobre algunos edificios, el sistema solar fotovoltaico de la UTP es el más grande del Eje Cafetero y uno de los más grandes del país. Sin embargo, Enerpereira ya tiene en carpeta nuevos proyectos de este tipo en centros comerciales y universidades.

La gerente de Enerpereira, Yulieth Porras, afirmó que con base en el consumo de energía de los usuarios de la empresa se estableció el rango donde era posible la instalación de sistemas solares fotovoltaicos y se hizo un listado de potenciales usuarios de este sistema.

Luego se revisaron las condiciones técnicas de cada uno de estos, especialmente de los techos para una eventual instalación de los paneles solares.

Además, se analizó el costo del kilovatio que esos usuarios tienen actualmente “porque la idea no es ofrecer un sistema solar por ofrecerlo. La idea es que se beneficie la compañía y que el usuario tenga un ahorro”.

En el caso del sistema solar fotovoltaico de la UTP cubrirá el 32 por ciento de la demanda total de energía de la universidad y generará unos 70 mil kilovatios mensuales.

Debido a que en la UTP el consumo mensual es de entre 200 mil y 220 mil kilovatios, se instaló un sistema con 2.070 paneles solares para suplir la energía que se consume durante las horas del día. Este sistema no acumula energía para horas nocturnas.

Los panales se instalaron en los edificios 13 – Interdisciplinario, 14 – Medicina y 15 – CIDT y Formación Avanzada, para un total de 600,3 kWp.

La UTP le paga, en promedio, a Enerpereira 540 pesos por kilovatio. Con el sistema solar se ahorrará entre el 18 y el 20 por ciento de ese valor dependiendo de la generación del sistema solar fotovoltaico.

Granja solar

Además, Enerpereira construirá un sistema solar fotovoltaico en una granja de su propiedad en la variante La Romelia – El Pollo, al margen derecho del río Otún. Esta granja solar, que tiene la particularidad de ser sobre ladera, producirá unos seis o siete megavatios, que se integrará al sistema de generación de energía.

“Será una de las más grandes granjas solares a nivel nacional y la primera del Eje Cafetero y nos va ayudar a que por lo menos, el 8 o el 10 por ciento total de nuestra demanda sea atendida por nuestras plantas de generación”, afirmó Porras.

De esta manera Enerpereira ingresa al negocio de las granjas solares como Celsia y Enel, que ya han construido varias infraestructuras de este tipo.

Una de las razones para que el sistema solar fotovoltaico de la UTP no almacene energía para horas nocturnas es que se requieren baterías que tienen una vida útil de apenas cinco años y no es claro aún como se debe realizar su desecho.

Y es que con la instalación del sistema solar en la UTP se dejará de emitir a la atmósfera más de 28 toneladas mensuales de CO2, equivalentes a 342 toneladas al año, lo que adicionalmente significa dejar de quemar 38 mil galones de gasolina, 33 mil galones de diésel y 34 mil de Jet Fuel.

“Para capturar estas toneladas de CO2, se necesitaría el aporte de 1.810 robles durante 10 años para compensar estas emisiones”, afirmó Abel Mauricio Gallego, gestor del proceso de Eficiencia Energética de Energía de Pereira.

El sistema solar de la UTP costó $1.900 millones.

Con gotas de agua enfrentan el hambre en La Guajira

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FUENTE: SEMANA RURAL

En La Guajira parecieran reunirse todos los males. Su índice de pobreza monetaria es casi cuatro veces el nacional y, en ese ranking, ocupa el segundo lugar después de Chocó. Además, en seis años, ha tenido 11 gobernadores que no pudieron reducir las graves estadísticas en salud, educación y seguridad alimentaria.

Este último tema parece el más dramático.  La Guajira tienen en promedio ocho horas de sol a mínimo 32 grados centígrados cada día que, junto con fuertes vientos acaban con cualquier cultivo. El nivel de desnutrición es 4,8 veces superior al promedio nacional y el de enfermedades gastrointestinales, dada el agua no potable, es 2,4 veces.

No obstante esas cifras desoladoras, el panorama empezó a volverse prometedor desde julio del 2018, cuando un sistema de riego por goteo, implementado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), financiando por Cooperación brasileña, Fondo CERF y Suecia, hizo florecer la esperanza en esas zonas rurales dispersas donde solamente el 4 por ciento de la población rural cuenta con agua potable.

El sistema de riego de goteo ha permitido que los cultivos sobrevivan a las temporadas de sequía de La Guajira. ©Leonardo Numpaque/Semana

El proyecto trabaja en la obtención de unos 30 metros cúbicos diarios de agua subterránea a partir de la rehabilitación de viejos molinos de viento. Con ese líquido, y a través de un sistema de mangueras, se consigue un lento -y constante- goteo sobre las plántulas. La acción se tradujo, según FAO, en la cosecha de unas 36 toneladas de comida en casi un año para 18 de las comunidades más pobres de Manaure, Uribia, Maicao, Albania y Riohacha.

Sigle Flor Ipuana, líder wayúu de la comunidad Montelara de Maicao, a tan solo 100 metros de la frontera con Venezuela, cuenta cómo era que su gente trabajaba el campo. “Antes no usábamos abono, hacíamos el hueco, metiamos la semilla y esperábamos a que saliera. Teníamos que esperar la lluvia para poder sembrar cosas de ciclos cortos como el plátano topocho y frijol. Con la yuca muchas veces se acababan las lluvias y se perdían esos cultivos”, cuenta.

Y es que aparte de la escasez de agua, esas comunidades, como en la mayoría del país, no cuentan con tecnologías en sus cultivos que las haga eficientes. Según datos del más reciente Censo Nacional Agropecuario (CNA), sólo el 33,3 por ciento de las zonas de cultivo utiliza algún tipo de sistema de riego.

El trabajo comunitario dicen los pobladores está dando sus primeros frutos. ©Leonardo Numpaque/Semana

«Las mujeres y niños gastan alrededor de siete horas diarias en busca de agua potable»

No obstante, la estrategia de FAO consistió en establecer un área de 5.000 metros cuadrados en cada comunidad y dedicar el 50 por ciento a producir maíz, sorgo, habichuela, frijol guajirito, melón, patilla, ahuyama, berenjena y pepino entre otros. La otra mitad se destinó a la actividad pecuaria, principalmente a crianza de chivos, ovejos y, en menor cantidad, vacas.

En total, son 1003 familias las que se han beneficiado del proyecto en esas zonas mayormente de la Alta Guajira, comunidades en donde prácticamente se triplicó el número de habitantes dado el fenómeno migratorio venezolano. Acorde con registros, los hogares que hacen parte del proyecto son 336 familias de colombianos retornados, 305 de venezolanos y 362 de colombianos receptores

“El equipo fue a las comunidades a verificar la situación real de riesgo con el objetivo de llegar a los más vulnerables dentro de los vulnerables”, dijo María Consuelo Vergara, especialista senior en gestión de riesgos y resiliencia de FAO Colombia.

Wilfredo Muñoz, llegó hace cinco años de Venezuela por la crisis de ese país a buscar oportunidades para su familia. ©Leonardo Numpaque/Semana

Sigle Flor Ipuana, líder wayúu de la comunidad Montelara, forma parte de una de las familias receptoras de venezolanos y colombianos retornados. ©Leonardo Numpaque/Semana

Receta para animales

Además del sistema de goteo, el proyecto de FAO también incluyó estrategias para asegurar el alimento de chivos y gallinas. Ahí, junto al Ministerio de Agricultura, entre otras entidades, desarrollaron una estrategia para reforzar los conocimientos de las comunidades campesinas e indígenas con brigadas de salud para los animales y capacitaciones sobre control de productividad.

“Hemos aportado información para que los beneficiarios del programa puedan llevar un plan sanitario con todas las actividades que realizan con sus animales: desparasitación, vitaminización y dosis de medicamentos”, dijo Miller Fernández, técnico pecuario.

A eso se suma la preparación de un alimento casero que consiste en deshidratar las hojas de yuca, agregarles sal, triturarlas con las manos y combinarlas luego con maíz. “Esa preparación les aporta a los animales los minerales que necesitan y se convierte en una alternativa para las condiciones en La Guajira”,agregó.

 Comunidades wayúu, campesinas, afros son beneficiarias de este programa. ©FAOColombia

Sobre eso, Wilfredo Muñoz no deja de sorprenderse. Campesino de la comunidad San José, del municipio de Albania, se acostumbró por años a una crianza de animales bien diferente. “Nosotros no estamos acostumbrados a cuidar tanto a los chivos. Cuando no les damos comida, se enferman y como no tenemos cómo curarlos, pues casi siempre se mueren”, dice sincero.

También se ha mejorado la dieta con el cultivo de mejores forrajes. Acorde con los veterianarios que hacen parte del programa, los animales en esas comunidades están consumiendo un mayor porcentaje de proteínas.

El trabajo que se viene realizando en estas comunidades más allá de generar alimentos para todos, ha hecho que el cooperativismo florezca con un fin en común, líderes de las comunidades aseguran que antes con los vecinos, solo se saludaban, hoy este espacio de labor se ha convertido en un lugar donde comparten cosas del día a día, historias y se ha construido un tejido social solidario.

Los animales en estas comunidades han aumentado en más 400 cabezas desde que se implementaron las brigadas de salud y controles al ganado ovino caprino. ©FAOColombia

Finalmente Alan Bojanic, representante de FAO Colombia, calificó como muy positivos los proyectos, ya que están produciendo alimentos de manera rápida, mejorando las condiciones de alimentación y añadió, “el tema es cómo podemos ampliar el espectro de los proyectos. Lo que se hace sin duda es insuficiente para la necesidad que hay”.

Esta primera fase del proyecto que arrojó resultados positivos para las comunidades, terminó el pasado 30 de abril con una inversión de USD 1.416.000.

La segunda fase inició en mayo pasado y se extenderá hasta el mes de abril de 2020 y tiene fondos por 500.000 dólares y se ejecutará en las mismas 7.000 personas, buscando consolidar la producción de alimentos para que sea estable, que las familias tengan las capacidades de hacer sostenible el bienestar de sus cultivos y animales.

Si bien la primera fase fue una respuesta a la necesidad de alimentos que se incrementó ante la llegada masiva de migrantes y responder a la crisis de manera inmediata. Con lo que viene se busca el fortalecimiento del trabajo de las comunidades con enfoque en el manejo de riesgos climáticos. Además, fortalecer la generación de ingresos en mujeres y jóvenes, será otro pilar fundamental.

En más de 70 municipios de Colombia marcharán contra el fracking y la minería

By | Noticias

Las protestas comenzarán a las 7:00 a.m. y se adelantarán durante todo el día. Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Neiva e Ibagué son algunas de las ciudades que se unieron a esta iniciativa. A la par se adelantará en el Consejo de Estado la primera audiencia pública en el proceso que suspendió el marco normativo del fracking en el país.

En buses, carros particulares, motos y hasta a lomo de mula se desplazarán este viernes, desde las 12:00 del medio día, los habitantes del municipio de Salento rumbo a Armenia. Quieren que Quindío y el país entero escuchen su voz en contra de la posible llegada de la megaminería a esa región.

Autoridades, líderes cívicos, estudiantes y campesinos comandarán la cruzada. Protestarán por el fallo que profirió el Tribunal Administrativo del Quindío y que invalidó el acuerdo municipal aprobado por el Concejo de Salento, a través del cual se pretendía defender el patrimonio cultural y ecológico de esa población.

La protección de la Palma de Cera y el Valle de Cocora era otra de las pretensiones que establecía el acuerdo, teniendo en cuenta que en las montañas de esa localidad nace el río Quindío, el cual suministra el 70% del agua potable a Armenia, Circasia, La Tebaída y Calarcá. Además, es el hábitat del loro orejiamarillo, especie que se encuentra en peligro de extinción.

Sobre ese municipio existen 21 solicitudes de títulos mineros, de los cuales 17 ya fueron otorgados y se desarrollarían en el 35% del territorio de esa localidad. Sin embargo, la Agencia Nacional de Minería advirtió que 15 de estos se encontraban en fase de renuncia. La mayoría de títulos requeridos son para la explotación de oro, aunque también hay uno para la extracción de esmeraldas.

El alcalde de esa población, Juan Miguel Galvis, encabezará la delegación de Salento en la Marcha-Carnaval que partirá a la 1:00 de la tarde, desde el puente La Sereta, en Armenia.


Al igual que en la capital del Quindío, en otros 73 pueblos y ciudades del país y el exterior se llevarán a cabo este viernes marchas-carnavales por el agua, contra el fracking y la minería contaminante. En Roma, París, Mendoza (Argentina) y Barcelona ya han confirmados plantones.

«Esperamos que se movilicen cerca de 300.000 personas durante todo el día. Habrá actividades desde las 7:00 de la mañana. En los municipios costeros las marchas y plantones serán en la tarde, cuando la temperatura descienda», indicó Carlos Andrés Santiago, integrante del grupo coordinador de la Alianza Colombia Libre de Fracking, quien señaló que durante la actividad habrá presentaciones cuturales y artísticas.

Santiago recalcó que paralelamente a las marchas, en el Consejo de Estado, ubicado en el Palacio de Justicia de Bogotá, desde las 9:00 de la mañana, se estará llevando a cabo la audiencia pública en el proceso que suspendió el marco normativo del fracking en el país. Durante el encuentro, el Grupo de Litigio e Interés Público, como demandante, y el Ministerio de Minas y Energía, como demandado, darán a conocer sus argumentos. 

«Nosotros esperamos que al término de todo el proceso el Consejo de Estado mantenga la medida de suspensión del marco normativo para la extracción de yacimientos no convencionales (fracking) en Colombia, basado en los estudios realizados por la Contraloría General de la República y los informes científicos hechos en otras partes del mundo», dijo.

El integrante de la Alianza Colombia Libre de Fracking informó que artistas como Aterciopelados, Bomba Estéreo, Systema Solar, Los Rolling Ruanas, Marcela Carvajal, Julián Román, Cony Camelo, Natalia Reyes y Claudia Bahamón, entre otros, vienen impulsando esta iniciativa.

Puntos de salida y horarios: 

  • Bogotá: 

– Salida: Universidad Nacional, 9:00 a.m.
– Llegada: Plaza de Bolívar (plantón), 10:00 a.m.

  • Medellín: 

– Salida: Cementerio de la América- Comuna 13, 2:00 p.m.
– Llegada: Pantalla de Agua Barrio San Javier

  • Barranquilla: 

– Salida: Parque del Cementerio Universal, 6:00 p.m.

  • Cartagena: 

– Salida: Plaza de la Aduana, 4:00 p.m.

  • Tunja: 

– Salida: Uptc, 4:30 p.m.
– Plazoleta San Francisco, 6:00 p.m.

  • Manizales: 

– Salida: Parque Ernesto Gutiérrez, 2:00 p.m.

  • Valledupar:

– Salida: UPC Sabanas, 3:00 p.m.
-Llegada: Plaza Alfonso López

  • Neiva: 

– Salida: Centro de Convenciones José Eustasio Rivera, 9:00 a.m.

  • Pereira:

– Salida: Plaza de Bolívar, 10:00 a.m.

  • Bucaramanga:

– Salida:  Frente a la Gobernación de Santander, 9:00 a.m.

  • Ibagué: 

-Salida: Avenida principal, 2:00 p.m.

  • Cali:

– Salida: Bulevar del Río Cali, 5:00 p.m.

La información sobre las marchas y plantones en otras ciudades y muncipios las pueden encontrar en el siguiente link: http://www.bit.ly/CarnavalesPorElAgua 

En Salento buscan alternativas

Además de las marchas, los habitantes quindianos vienen buscando salidas jurídicas para cerrarle el paso a la megaminería en Salento y el Valle de Cocora.

Un grupo de abogados oriundos de esa región del país, por ejemplo, acudirá a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para que se establezcan medidas cautelares que permitan detener la explotación minera.

Lea también: El fracking también tiene su ‘mico‘ en el Plan Nacional de Desarrollo

En el Concejo de Salento, entre tanto, indicaron que interpondrán una acción de tutela ante el Consejo de Estado para evitar la minería a gran escala en esa población, pues temen por las consecuencias sociales, medioambientales y económicas para esa sección del país. Analizan si la presentarán como Corporación o designarán a algunos cabildantes para entablarla.

Salento es el municipio más grande del departamento del Quindío, con una superficie de 377.67 kilómetros cuadrado, donde existen más de 3.000 afluentes hídricos que abastecen a casi 400.000 habitantes de cuatro municipios.

Consejo de Estado solicita la creación de otra comisión de expertos para el fracking

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En la audiencia inicial realizada en el proceso que suspendió el marco normativo de esta técnica en el país, también fueron fijadas las pruebas que se tendrán en cuenta en este proceso. Solicitan negar los proyectos piloto.

Una nueva comisión de expertos será la encargada de analizar los riesgos y efectos que traería para Colombia la implementación del fracking. 

A diferencia de la que había sido conformada por el Ministerio de Minas, esta no tendrá relación alguna con el gobierno.

La Universidad Nacional de Colombia será la encargada de integrar el nuevo grupo de expertos. Así quedó determinado en la audiencia inicial que se adelantó en las instalaciones del Consejo de Estado, en Bogotá, en el proceso judicial que suspendió el marco normativo del fracking en el país.

Durante la audiencia el despacho consideró necesario la realización de un dictamen pericial que responda a una serie de preguntas de carácter técnico, científico, local, regional, nacional y global, que permitan dar claridad y certeza antes de proferir un fallo definitivo.

Para tal fin, el Consejo instó a la creación de un grupo interdisciplinario de expertos, en un término de 15 días. Los resultados de ese dictamen deberán ser entregados tres meses después de su conformación. 

Entre los interrogantes que plantea el despacho en el cuestionario están: los impactos a los usos del suelo, a la salud humana, a la biodiversidad y a los caudales del agua, al igual que los riesgos socioambientales que traería la implementación del fracking.

La alta corte también busca que se resuelvan las dudas sobre qué tipos de líquidos y aditivos se usan para el fracking y su grado de toxicidad, así como si el país está preparado normativa e institucionalmente para monitorear y mitigar los riesgos que implica esta técnica.

Así mismo, el magistrado ponente Ramiro Pazos, señaló que en el informe que deberá realizar la Universidad Nacional se debe determinar si las normas que se están demandando en el proceso (decreto 3004 de 2013 y la resolución 90341 de 2014 ) contemplan todos riesgos y contribuyen a minimizar sus impactos. 

El Ministerio de Minas solicitó, entre tanto, que el despacho escuche a varios de los expertos que integraban la Comisión de Fracking que el gobierno nacional convocó y que en abril de 2019 entregó sus recomendaciones, petición a la que el magistrado accedió. Inicialmente serán escuchados tres expertos.

A su turno, los demandantes pidieron que se tenga en cuenta el informe de riesgos realizado por la Contraloría este año. Adicionalmente, solicitaron que no se adelanten los proyectos piloto que Ecopetrol pidió ejecutar en su recurso de súplica. Ante esta solicitud el magistrado señaló que será la Sala Plena de la Comisión Tercera del Consejo de Estado la que decidirá si aprueba o no los pilotos.

En esta audiencia también fueron fijadas las pruebas de oficio, así como las solicitadas por el demandante, los demandados y los coadyuvantes.

Las primeras audiencias de pruebas y recepción testimonial quedaron fijadas para realizarse el 19 y 29 de julio, a las 8:00 de la mañana.

Humedales de Colombia continúan en ‘cuidados intensivos’

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FUENTE: SEMANA SOTENIBLE

En el país existen 30.781.149 hectáreas de humedales, distribuidas en 1.100 municipios. Pese a los esfuerzos gubernamentales e institucionales, la degradación de estos ecosistemas persiste y tiende a empeorar ante la falta de control.

Poco a poco los humedales desaparecen en Colombia y los esfuerzos de algunas autoridades parecen insuficientes para impedir su fatídico destino.

Solo en la sabana de Bogotá existían cerca de 50.000 hectáreas de este tipo de ecosistemas hace 60 años y actualmente apenas quedan 727 hectáreas, distribuidas en 15 humedales, es decir, 1.45% del área original, aunque aún faltan por reconocer un buen número. La Fundación Humedales Bogotá ha logrado, por ejemplo, inventariar más de 70 reservas de esta índole en los últimos años.

«Se dice que existen más de 70 humedales que todavía no han sido reconocidos, los cuales que se han venido perdiendo con el tiempo dada la construcción de avenidas y la proliferación de urbanizaciones», mencionó Yecid Camilo Fernández Velásco, intérprete ambiental del Jardín Botánico de Bogotá, quien señaló que otras de las amenazas a las que están expuestos hoy esta clase de ecosistemas son los procesos de desecación para la ampliación de la frontera agrícola y ganadera, así como los vertimientos de aguas residuales por causa de conexiones fraudulentas, principalmente.

Úrsula Jaramillo Villa, consultora independiente, informó que cerca del 24% de los 30.781.149 hectáreas de humedales con los que cuenta Colombia, han sido transformadas además, por cuenta de la deforestación, la minería y la construcción de obras civiles como avenidas. «La contaminación del agua también aporta a la transformación de su composición ecosistémica», mencionó. 

Villa considera que no es apropiado hablar de riesgo de extinción de los humedales, pues -según ella- este es un término que se usa más para especies, aunque advierte que también ha sido utilizado para ecosistemas, «pero no ha sido calculado para humedales en Colombia», comentó. 

La experta, quien contribuyó a la realización del estudio denominado Colombia Anfibia, publicado en 2015, cuando trabajaba en el Instituto Humboldt, cree que la principal medida que debería adoptar el gobierno nacional y las demás autoridades para conservar este tipo de ecosistemas consiste en el reconocimiento de que gran parte del territorio nacional está cubierto de humedales y, por lo tanto, la planificación del desarrollo del país debe incorporar esta visión en cualquier iniciativa gubernamental, «es decir, desde todos los ministerios y consecuentemente desde todos los gremios», apuntó.

Según el informe Transiciones Socioecológicas hacia la Sostenibilidad efectuado por el Instituto Humboldt, el 26% del territorio continental nacional está cubierto por humedales, siendo la Orinoquía la región del país donde se registra el mayor número de hectáreas, con 14.725.346, mientras que la Amazonia cuenta con 6.240.455 ha; Magdalena y Cauca con 5.701.101 ha; Caribe con 2.657.571 ha, y Pacífico con 1.456.676 ha.

«En el trabajo realizado conjuntamente con el Instituto Humboldt y el Fondo Adaptación, entre 2012 y 2015, se pudo establecer que existen más de 48.000 cuerpos de agua en el territorio nacional«, recalcó.

De otro lado, fueron identificados cinco tipos de humedales en el país. Se trata de permanentemente abierto (2.529.117 ha); permanente bajo dosel (1. 625.407 ha); temporal (17. 861.536 ha); potencial medio (5.031.592 ha), y potencial bajo (3.733. 497 ha). Adicionalmente, Colombia tiene 12 humedales que fueron incluidos en la lista de la categoría Ramsar, designación que le otorga importancia internacional y obliga a los gobiernos a velar por su preservación, a partir de la designación de recursos para su garantizar su manejo eficaz y uso racional.

Sin embargo, esto no es suficiente, pues un gran porcentaje de este tipo de ecosistemas no hace parte de esa convención. «La designación de un sitio de protección especial Ramsar es solo una de las estrategias que deben ser usadas para la protección de estos ecosistemas. Deben fortalecerse y fomentarse además, otras que estén relacionadas con su uso sostenible. Esta última es una estrategia particularmente importante, teniendo en cuenta que la mayoría de las ciudades del país están sobre algún tipo de humedal y muchas de las actividades económicas de gran envergadura suceden sobre estos ecosistemas», explicó Jaramillo.

La importancia de salvaguardar los humedales radica en los servicios ecositémicos que ofrecen, pues ayudan a regular el ciclo hídrico, así como a absorver contaminantes químicos, hidrológicos y atmosféricos como dióxido de carbono y material particulado. 

«Son espacios ricos en diversidad biológica, pues son el hábitat de especies endémicas, migratorias y nativas, además de reptiles y anfibiosque encuentan allí refugio», comentó Fernández Velásco, quien hizo un llamado a toda la ciudadanía a defenderlos y no dejarlos morir.